Tenencia responsable de mascotas
Tener un perro o cualquier otra mascota es un derecho que nadie nos puede negar. No obstante, también debemos ser conscientes de que hay ciertas normas de convivencia vecinal, ya sea en el propio edificio como en la calle, que hay que cumplir. Y a ellas debemos atenernos si no queremos tener problemas no solo con los vecinos, sino también con la ley.
A continuación enumeramos las normas básicas y cómo evitar problemas al cumplirlas:
La conducción de los perros por lugares públicos se hará obligatoriamente llevándolos sujetos por correa o cadena y en el collar se fijará la medalla de control sanitario, que se entrega en el momento de la vacunación, y la chapa municipal.
Llevarán bozal cuando hayan mordido a alguna persona con anterioridad y cuando la peligrosidad del animal sea razonablemente previsible o las circunstancias sanitarias así lo aconsejen.
No obstante, los perros podrán dejarse sueltos en los lugares de esparcimiento canino y en el horario que con este fin acote el Ayuntamiento.
En cualquier caso, las propietarias y los propietarios o tenedores de los perros deberán mantener en todo momento el control sobre ellos a fin de evitar tanto las molestias o daños a las personas y a los demás animales, como el deterioro de bienes o instalaciones públicas.
Las propietarias y los propietarios deben impedir que sus perros depositen sus excrementos en cualquier lugar. En caso de que queden depositadas en cualquier espacio, tanto público como privado de uso común, la persona que conduzca al animal está obligada a proceder a su limpieza inmediata. La bolsita con los excrementos deberá obligatoriamente depositarse en una papelera o contenedor, no debiendo nunca ser lanzada o dejada abandonada en cualquier otro lugar del espacio público.
Del mismo modo, los orines de los perros deben de ser controlados por sus propietarias y propietarios. Lo ideal es buscar siempre el alcorque de un árbol. Nunca se debe permitir que los animales orinen en esquinas, farolas, aceras, ruedas y bajos de los vehículos y mucho en los portales de los edificios y en los accesos de los comercios.
El respeto a uno mismo y a su mascota, empieza por el respeto hacia los demás. Es tan sencillo como aplicar el sentido común.
